Morderse las uñas y otros gestos que hablan de nuestra ansiedad
¿Cuántas veces has llevado los dedos a la boca sin pensarlo? ¿Cuántas veces has jugado con tu cabello, movido las piernas sin parar o mordido el lápiz mientras esperas una respuesta? Estos gestos, aparentemente inofensivos, son señales silenciosas de cómo gestionamos la ansiedad en nuestro día a día. Y entre ellos, uno de los más comunes —y subestimados— es el hábito de morderse las uñas. Onicofagia: cuando la tensión se manifiesta en las manos Morderse las uñas, conocido como onicofagia , es un comportamiento compulsivo que suele iniciarse en la infancia o adolescencia y puede persistir en la edad adulta. Aunque muchas personas lo ven como un simple tic nervioso, este gesto encierra una compleja red de emociones: estrés, ansiedad, aburrimiento, inseguridad o necesidad de control. Más allá de lo estético, este hábito tiene implicaciones físicas y emocionales que merecen atención. Riesgos físicos y emocionales. Daños en uñas y piel: heridas, infecciones, deformaci...